Mafias nocturnas

En Monterrey, los giros negros abren a la hora que quieren y si hay clientela no cierran. Los días y las noches transcurren con las puertas de par en par.
Durante la anterior administración el PAN se desgastó a causa de la flexibilidad del propio Adalberto Madero, a quien acusaban de flexibilidad en cuanto a la Ley de Alcoholes con una serie de antros.
El PAN de Nuevo León, encabezado por Sandra Pámanes, exigió la salida de ese partido de Madero, pero el Consejo Político Nacional panista la rechazó.
Mientras este estira y afloja legal sucede y las acusaciones de los priístas, que en su insistencia recuerdan que son tiempos electorales, los cárteles de la droga arreglan o desarreglan las cosas a su manera.
A Sabino Gordo habían acudido en varias ocasiones personajes extraños, no tanto por su forma de vestir sino por su actitud. Quienes saben -es decir todos, menos las autoridades-, aseguran que fueron con el encargado del negocio para que le avisara al dueño que debían cambiar de proveedor, en ese lugar y en todos los de su propiedad.
El encargado aceptó pero interpuso como condición acabarse lo que tenían en bodega. Es decir, le solicitó un lapso prudente, el cual expiró la madruga en la que seis personas dispararon principalmente contra los meseros matando a 17 personas en el interior y tres más en la calle, en pleno centro de Monterrey.
Parroquianos, meseros, mujeres, adictos y algunos desvelados pagaron los platos rotos de una negociación no concluida. Las consecuencias de un trato que no pudo cerrarse. Las actividades de las mafias locales, estatales o nacionales, están ubicadas, pero se prefiere instrumentar operativos que atemoricen a la población, como la violatoria Operación Rastrillo, ordenada por el gobernador priísta, que autoriza a los militares a buscar de casa en casa algún indicio para atrapar a los miembros del crimen organizado. Ya dos presidentes municipales aceptaron la incursión de los soldados en las casas de sus gobernados, Ivonne Álvarez y Carlos de la Fuente, del PRI y del PAN, respectivamente.
En Nuevo León, muchos aseguran que es mayor el miedo que la tentación de ingresar a las filas del narcomenudeo, que crece y cuestiona las estrategias instrumentadas a nivel nacional, estatal y municipal.




