Los efectos del acoso laboral
Lunes, inicio de la semana laboral. Sin embargo, no hay ánimo de ir y no es por flojera. Llegas al trabajo y en seguida estás estresado porque no sabes si el jefe/a llegará de buenas. No sabes si hoy te regañarán o te humillarán. Estás cansado y triste de que no valoren tu trabajo, de que el trato ya no es igual y ahora sólo buscan llamarte la atención. Hay injusticia y a veces tienes que ir al baño a llorar o a tranquilizarte, quieres irte de ahí. ¿Te está pasando?
Él renunció porque llegó a recibir desprecios, gritos y humillaciones constantes. El lugar que ocupaba, de víctima, quedó vacante y ahora buscan a quien complicarle la existencia.
Hay que distinguir dos vertientes, la primera es el estrés que genera el trabajo: por su naturaleza es pesado, pero cuentas con el apoyo del jefe. Segunda, cuando tu jefe te hace el trabajo pesado. A la segunda se le llama “mobbing”, la traducción al español es asediar, acosar, acorralar, es el acoso laboral.
¿Cuál es el problema del titular del área donde trabajas, que por sus características lo eligieron ser el jefe o jefa, pero no es un ser humano? Ellos tienen un trauma, no han superado algún acontecimiento de su pasado. Saben dar órdenes, pero no saben ser líderes. ¿Por qué hago mención del pasado? Porque es el que deja marcas, es el que te ha formado y es el resultado de lo que eres.
Las consecuencias de este hostigamiento son las siguientes:
1. Desánimo. Provoca que tu calidad baje, porque no quieres ir a trabajar y por consecuencia, te regañan.
2. Temor o miedo. Te quita el ánimo de defenderte, te hace sumiso.
3. Tristeza. Ya nada importa, simplemente quieres que termine el día.
4. Desgaste. Necesitas tener todo bajo control para que no invente cosas. Necesitas trabajar más para que no seas regañado. Necesitas omitir tus alimentos o tiempo de esparcimiento para lograr terminar lo que te han pedido. Necesitas quedarte más tiempo para no ser llamado irresponsable.
5. Enojo. Es la consecuencia de la injusticia y la falta de reconocimiento a tu trabajo.
6. Ira. Comienzas a generar pensamientos negativos hacia la persona que te está causando males.
7. Impotencia. No tienes con quien acudir para que le pongan un alto.
8. Enfermedades. Puedes comenzar a padecer alguna enfermedad relacionada con el sistema digestivo. (Cuando tienes un problema con la autoridad, se ve reflejado en las entrañas, se hace un entripado).
Si te sientes solo, recuerda que no eres el único en el mundo que está padeciendo este acoso. Recuerda quién eres (tienes nombre y apellido y más que un ser humano, eres grande). No te desanimes y aun cuando te humillen o regañen trata de tener buen humor. Sonríe y dentro de ti piensa que si te acosan es porque algo tienes que ellos no tienen. Si puedes denunciar, denuncia. Graba para que tengas evidencias. Haz que todos se den cuenta. Si hay un psicólogo en la empresa, acude a él. Recuerda: quien tiene el problema es él, no tú.
¿Quieres que termine el hostigamiento? Toma valor, pon límites. Da valor a los demás. Si te comienza a gritar o a faltar al respeto puedes decir: ¿Podría moderar su tono de voz, porque ambos somos profesionales? Dígame, ¿qué necesita? Es poner límites y demostrar que no le tienes miedo, ellos son los que en el fondo tienen más temor. No es fácil.
Las siguientes acciones pueden calificarse como “mobbing”:
Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo.
Amenazar de manera continuada a la víctima o coaccionarla.
Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar («hasta que se aburra y se vaya»).
Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.
Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente).
Ignorarle (hacerle el vacío) o excluirle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia («ninguneándolo») o su no presencia física en la oficina, o en las reuniones a las que asiste («como si fuese invisible»).
Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.
Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo.
Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando retrasando o entorpeciendo el acceso a promociones, cursos o seminarios de capacitación.
Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.
Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
Castigar duramente o impedir cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el marco de sus responsabilidades y atribuciones.
Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando, retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
Animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad
No importa el sector, privado o público, siempre habrá quien hostigue a sus empleados. Tú no te dejes. Tomemos valor y seamos felices, y si ese trabajo no te hace feliz ni te da paz, aunque te dé para comer, busca otro que no te desgaste ni te enferme, recuerda que tú eres importante.








