La oscuridad católica

Como nunca había ocurrido en los comicios presidenciales, la jerarquía de la iglesia católica mexicana permaneció en la oscuridad del reciente proceso electoral del primero de julio. Una estrategia de muy bajo perfil en medios de comunicación que demuestra el poder que ha alcanzado en México.

El poder de la luz oblicua y el monopolio de la fe. (Fotocomposición de elhorizontal.com)

Los prelados ya no declaran ni polemizan porque sólo los desgasta; ahora negociaron en privado, en lo oscurito, cuando invitaron a cada uno de los candidatos a disertar sus ofertas políticas a la Conferencia Episcopal Mexicana, a puerta cerrada, y trajeron a la máxima autoridad del Estado Vaticano, Joseph Aloisius Ratzinger, a tierras mexicanas, durante pleno proceso electoral. Ni la mafia del SNTE tiene tanto poder en México.

Los prelados católicos han metido siempre las manos en las elecciones mexicanas y han influido en los comicios desde el descaro de aquellos históricos llamados, en plena homilía, el días de las elecciones del 2000, “a que el cielo se pinte de azul” para Vicente Fox lograra llegar a la Presidencia de la República, hasta la pulcra discreción que ahora la caracteriza, en un país donde el 90% de sus habitantes profesan esta religión y siguen los consejos y designios que desde los púlpitos de ébano oscuro se dictan.

La desgracia de este país no sólo es la mafia del SNTE y su líder Elba Esther Gordillo, además de muchos otros intereses provenientes del extranjero y del establishment, además de la vulgaridad de las tarjetas Soriana, sino la sutileza estratégica de la iglesia católica mexicana, la segunda más grande del mundo y de las más importantes en cuanto a captación de recursos para El Vaticano.

Cuando visitamos las zonas populares de este país y platicamos con sus ciudadanos se hace evidente la influencia de la iglesia católica en sus habitantes, además del poder sobre cada una de las familias, pobres y clasemedieras. Seguimos como lo escribiera en 1926 (hace 86 años) el fundador de El Universal, Félix F. Palavicini, en su novela ¡Castigo!

“Hemos combatido a todas las religiones, y así el pueblo ya no sabe tolerar la miseria; los sacerdotes les predicaban que la miseria es un estado de cosas establecido por dios y que los males que se sufren en esta tierra son compensados por el bienestar que se obtendrá en el paraíso. Los católicos inventaron la forma de suprimir el sufrimiento de la miseria, cuando convencieron a sus correligionarios de que la pobreza es un bien y no un mal, puesto que preserva a los que la sufren de las torturas de infierno; pero ya no nuestro pueblo no cree en nada de esto, observó que las dignidades eclesiásticas lucían elegantes trajes, moraban en regias mansiones y paseaban en carruajes suntuosos, y que cardenales y obispos vivían con lujo, y que si ellos han de tener abiertas las puertas del cielo y han de gozar de las voluptuosidades del paraíso”.

El asunto es que el pueblo sigue creyendo todo esto y se vende por una tarjeta para el supermercado o por los castigos divinos que le caerán si apoya a los demoniacos izquierdosos. Mientras exista la iglesia católica, a la cual siempre asocian con la ignorancia y la pobreza, y el SNTE, será difícil la transformación del país. Además, esto es ya tan discreto y tan institucional que todo se remite a la negociación en lo oscurito.

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Un comentario a La oscuridad católica

  1. ALEJANDRO julio 21, 2012 en 7:33 pm

    El asunto planteado es importante. ¿Por qué la Iglesia católica ha mantenido el bajo perfil? Si se toma en cuenta su apoyo a la personalidad pública de Peña Nieto, y el momento en que se da la visita del Papa, parece ser que es la jerarquía católica un componente más de la red que gobierna este país desde hace lustros. Y si recordamos las últimas grandes controversias en que participó y que en gran medida protagonizó (me parece que todas tienen que ver con libertades, sexual, reproductiva, la libertad religiosa), se delinea el sentido de su “discreción” y se delinea también la manera en que, en el futuro, se comportará a la hora de las definiciones. Es interesante. Ojalá puedas continuar sobre el tema. A riesgo de jacobinismo, diría: Ojo a las sotanas, sobre todo cuando no se agitan. Saludos.

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